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Cerámica
modernista
La
cerámica es el arte de hacer elementos decorativos basados
en las propiedades de la arcilla. La naturaleza y el tipo de
cerámica están determinados por la composición de la
arcilla, la técnica empleada, la temperatura de cocción y
los barnices utilizados. La utilización de los primeros
hornos y la invención del torno determinaron el desarrollo
de la cerámica. Existen innumerables tipos de arcillas, cada
una de las cuales posee unas propiedades particulares. La
loza es una cerámica de gran plasticidad, cocida a baja
temperatura, que ha sido utilizada desde la antigüedad. El
gres, resistente al agua y a las altas temperaturas, que los
chinos elaboraban ya en la antigüedad, no se conoció en
Europa hasta después del renacimiento. Otro tipo de cerámica
es la que recibe el nombre de cerámica de media cocción
debido a que se cuece a una temperatura media de 1200 ºC. A
lo largo de la historia se han realizado objetos en cerámica
en casi todas las culturas, obteniendo ricas y variadas
composiciones a partir de sus distintas posibilidades.
Constituye, hoy en día, una artesanía de presente y futuro
en nuestro tiempo, en la que se conjuga el volumen y el
espacio con elegancia. Tanto clásica como moderna, es la
reina de la estética decorativa.
Técnica artesanal
Gres:
creaciones en arcilla blanca fina y su base realizada con un
molde original hecho a mano, sin torno.
Gres paperclan:
se mezcla el papel y la arcilla obteniendo una pasta de
papel maché. Esta técnica invita a trabajar la arcilla como
si fuera papel mojado.
Láminas:
utilización del rodillo para la creación de las piezas. Se
trabaja con láminas de poco grosor y un mínimo de
manipulación visible. De esta manera, las piezas parecen
hechas de cartón cortado, con los cortes a la vista y unidos
perfectamente.
Proceso artesanal
Utilización de
gres o arcilla, con una técnica de fabricación laboriosa
para la creación de las piezas. Se realizan los moldes
originales o se trabajan las piezas directamente.
Finalmente, se buscan acabados en colores óxidos, por lo que
predominan los tonos suaves de la tierra (el rojo del
hierro, el gris del níquel, el púrpura del manganeso, el
turgente del cobre, el verde del cromo, el azul del cobalto,
etc). Como se puede apreciar predominan los vidriados
satinados.
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