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Esmalte
El
esmalte es una materia de vidrio, brillante y dura, que se
obtiene mediante fusión, a altas temperaturas, de polvo de
vidrio coloreado con óxidos metálicos, y que se aplica sobre
cerámica, metal o vidrio. El empleo de esmalte comienza en
la antigüedad, pero es en el siglo XVI cuando se desarrollan
las técnicas básicas del esmaltado, que se han mantenido
hasta la actualidad, si bien han sufrido algunas
modificaciones. El esmalte es una textura muy utilizada en
diferentes metales, a los que da ciertas características
como el brillo, el color, la dureza, y la transparencia.
Constituye una forma de trabajar el frío del metal con una
amplia gama de tonos y coloridos. Este singular material nos
permite realizar bellas creaciones estéticas y excelentes
aplicaciones en diversos ámbitos: arquitectura, decoración,
complementos estéticos, detalles emblemáticos, etc. El
esmalte, fusión de vidrio sobre diferentes materiales, puede
dignificar el diseño de las piezas con gran resultado y
elegancia.
Técnica
artesanal
Esmalte
campeado o “champelé”: se realiza rebajando el metal y
rellenando los vacíos con esmalte pulverizado. Después de
cocer las piezas, se rebaja el esmalte hasta igualarlo con
el metal.
Esmalte
alveolado o “cloisonné”: se crean divisiones sobre la
superficie del metal, que consisten en alveolos delimitados
por finísimas tiras metálicas. Se rellenan los huecos con
esmalte pulverizado y finalmente se cuecen.
Esmalte
industrial: se aplica sobre acero o acero inoxidable,
especial para esmaltar. Es el que tiene por su resistencia,
durabilidad y colorido, aplicaciones en arquitectura
(fachadas, revestimentos de interiores, murales decorativos,
señalizaciones, rotulaciones, etc). Es totalmente
inalterable y con una variedad de texturas para los
diferentes acabados.
Proceso
artesanal
En primer
lugar, se elige la plancha de metal sobre la que se aplicará
el esmalte,normalmente de oro, plata o cobre laminado,
también puede ser de acero especial para esmaltar o acero
inoxidable . Se crea la idea a desarrollar y se aplica la
técnica requerida, como puede ser esmalte campeado, esmalte
alveolado o esmalte industrial. Finalmente, se cuece las
piezas o se aplica fuego, a 850 ºC, sobre las planchas de
acero. El resultado son obras con colores ópalos,
transparentes y opacos, con gamas delicadas y extensas.
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